¡Qué cantidad de parejas destruidas por el puto Facebook!, exclamó mi amiga, después de recibir telefónicamente el último anuncio de ruptura amorosa. Ya estarían destruidas desde antes, pienso yo, le respondí, dudando de mis propias palabras. ¡No; no, “esto” de Facebook es terrible!, insistió sabiendo detalles que seguro yo ignoraba. ¿Viste lo del tipo ese que echaron del trabajo? ¡Otro! Por poner en su muro: si me saco la lotería de Navidad los mando a todos estos m…a la m…Claro, lo leyeron sus jefes y lo echaron, así nomás, salió en el diario y todo ¿no lo viste?
Bueno, pensé, en estos tiempos hay que ser cuidadoso con lo que uno escribe en la red, en cualquier parte, y por insignificante que parezca. Justamente yo, que si algo no tengo es eso: cuidado. Escribo exactamente lo que me viene en gana. Siempre digo que si no soy libre para expresarme en mi propio blog ¡Para qué tengo un blog! Ahora, eso sí, Facebook tiene un imán para “para meter la patita”, como diría Cortázar. Además de gente sorprendente, está lleno de “Wikileaks”, de mirones, de correveydiles, de envidiosos, de arrogantes, de ególatras, de narcisistas…y sobre todo mucha soledad e insatisfacción. Sobre todo soledad. Lo del tipo que echaron me parece una jodienda, pero la verdad, es que no estuvo muy acertado con su euforia previa, epa, que es una red social. Y tiene muchas formas de acceso, y puntos de observación. Más aún si uno deja su ordenador en el trabajo ¡con la contraseña puesta! Que no sé si era este el caso. Después, además, la cantidad de amigos, de amigos, de amigos, que muchos de amigo nada, que al final no sabes quién se mandó el chivatazo: ¡Mira lo que puso éste! ¡Juá!...y te echan. Y todos calladitos.
En una pareja, ni hablar: son “amigos” entre sí, lo que ya es, ¿no? ¿Qué necesidad tienen de “tenerse” ahí si ya duermen juntos? Si todo, absolutamente todo, se lo pueden contar hasta en el baño cuando uno va a hacer pis y el otro se está cepillando los dientes. Y se ponen “me gusta” y ambos están en el salón cada uno con su portátil (¿?) y uno mira al otro y le guiña un ojo. Estamos muy, pero que muy enviciados.
Luego, claro, surgen los problemas, y la relación se vuelve asfixiante. Y ni hablar de la sospecha. Porque claro, uno le da un “me gusta” a fulana o a zutano, y el otro lo ve. O tal ahora es amigo de…y se ve quién solicitó la amistad. O los correos “privados” que saltan a la vista con numeritos rojos, y empiezan a volverse una alarma para el que anda sospechando. Y además quienes andan “sueltos o “sueltas”, no tienen el menor empacho en llenar de comentarios sugestivos e insinuantes, las fotos y publicaciones de la/el que le parecen interesantes…aunque sean con la mejor intención del mundo.
Si a todo esto sumamos las horas que te puedes pasar mirando las supuestas bienaventuranzas ajenas –aún aquellas en donde no has sido invitado: perfiles abiertos a todo público ex profeso o por error-, las neuronas van muriendo por una mezcla de frustración y envidia letal: ¡Guau! Qué cochazo se compró fulanito; ¿¡Viajó a Alaska la desgraciada!?; ¡Hum! Esa, seguro que se hizo algo en la cara ¡no puede estar igual que hace quince años!; ¡Qué bien que se la pasa éste! ¡Está siempre de fiesta! Claro, no tiene hijos…
Esto multiplicado por horas, días, semanas, meses…explota. Y la primera víctima de la deflagración es el mirón/na, la segunda, su pareja, y así sucesivamente como las fichas del dominó.
Ni que hablar de los/las que viven pendientes de sus Iphone o similares. ¡Insoportables! Solo por eso una pareja se desmorona.
Pero el voyeurismo virtual, indiscriminado y compulsivo, es lo que masacra más neuronas que cualquier otra cosa. Y rompe más parejas. Esa contemplación extasiada de existencias aparentemente satisfechas de gente común y corriente que podrían ser uno pero son otros. Entonces, se hacen números, se cotejan fechas de nacimiento, lugares, colegios, siempre comparándolos con la vida propia, como si de esa extraña ecuación pudiese aparecer la respuesta del por qué me toca a mí esta vida sin pena ni gloria, aburrida. Y otra vez. Observar a su propia pareja con un dejo de bronca y lástima: ¿Por qué me casé con “esto”? Como si la culpa de su propia mediocridad hubiese llegado soterrada bajo la cara, ahora más vieja, del cónyuge.
Finalmente, creo, lo que más socaba una relación, siempre hablando de Facebook, por supuesto, es la libertad, simulada o no de sus protagonistas. La libertad que imaginamos tienen los otros. Por sus viajes, sus amoríos, sus fiestas, ¡hasta sus protestas! La libertad. Siempre seductora, siempre sensual, siempre irresistible. La libertad, y su infinita gama de posibilidades. Es casi imposible evitar su “virus” y los espíritus más vulnerables, los de uno o ambos componentes de parejas de años, ya devorados por la carcoma de la rutina, acaban sucumbiendo. La libertad, el gusanillo.
Pero no nos engañemos, Facebook es solo una ventana más del cosmos de internet. Si alguien se asoma muy seguido a esa ventana es porque busca algo diferente de lo cotidiano. A veces lo encuentran y dejan el mundo virtual por el real. Otros solo desean divertirse un rato con “amigos”. Muchos acaban, de tanto asomarse, cayendo al vacío. En especial el de sus vidas. Pero Facebook es solo una herramienta, una maravillosa herramienta, sí, pero como cualquier herramienta, todo depende del uso y abuso que le demos. Lo miserable o noble, siempre está dentro de nosotros. Como la libertad.
Mostrando entradas con la etiqueta facebook amor divorcio sexo. Mostrar todas las entradas
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miércoles, 28 de diciembre de 2011
miércoles, 12 de octubre de 2011
DECALOGO MACHO: Qué queremos los hombres, de ellas.
Lo que escribiré a continuación no pretende ser nada original, qué bah, son más bien tópicos pero como lo que abunda no daña, dicen, no está demás si sirve para echar un poco de luz. Por echar algo. Que por ahí van los tiros. Los nuestros. “¡Macho!”, dijo la partera.
Antes de nada, y para entrar de lleno en los puntos esenciales, los hombres queremos que ellas siempre estén disponibles. Ya me entienden, disponibles…Es una cosa primitiva, ya lo sé, pero es lo que hay. Todavía, miles de años después. Como ya lo describí más “largamente” en anteriores entradas: el que manda es “EL”. Con mayúsculas. Si nos quieren tener contentos tienen que darle de tanto en tanto el gusto. Más de tanto que “de tanto en tanto”. Por lo demás estamos para servirlas, siempre y cuando no juegue nuestro equipo favorito, eso es bastante sagrado. Ellas saben ¡y vaya si lo saben! Que para nosotros el sexo es lo primero. Y lo segundo, y lo tercero. Aunque a determinadas edades lo segundo ya es una tarea improbable. Y peligrosa. En fin, he aquí una breve enumeración de -esta vez sí- pretenciosa y secular fantasía masculina, una utopía…tras otra.
PRIMERO: Que no nos recriminen por mear fuera de taza del wáter. Les explico a las que no lo sabían: (ya sé que les da igual las razones, pero a lo mejor pillo a alguna distraída, y le hago un favor a un amigo, o no) Cuando nos levantamos se suele levantar también el mozo, está tenso, y tan atontado como su portador. Lo cual hace muy difícil direccionar con exactitud su desahogo. Y más aún contener la densidad de éste. ¿Han visto las regaderas de los parques? Tienen el grueso del fluido en un sentido bien definido. Visto de lejos es casi perfecto. Pero según nos acercamos vemos que de la boca de salida surge un rocío que nos acaba mojando los pies. Tal cual. En especial de mañana, estando medio dormidos. Y de noche, si estamos medio borrachos. Deberíamos limpiar, y lo haríamos si nos quedara tiempo entre mirarlo, saludarlo, sacudirlo, embolsarlo y desperezarnos aliviados. Como lo que cae al suelo lo pisamos sin darle mucha trascendencia, aunque esté húmedo y nosotros descalzos (siempre hay cierta humedad en el suelo del baño, no sé por qué). Luego posamos nuestras manazas en el lavabo para tratar de reconocernos en el espejo, nos restregamos los ojos, bostezamos o eructamos, o ambas cosas, nos rascamos el culo, nos picamos la nariz para quitar algún moco molesto y finalmente abrimos el grifo y nos lavamos las manos. Lo primero que pensamos es que tenemos que afeitarnos. Y esa obligación ya nos pone de mal humor.
Ya ven, mujeres, que lo nuestro no es fácil.
De los momentos posteriores a la mañana, o anteriores a la borrachera nocturna, no se me ha ocurrido ningún pretexto. Pero, tranquilas, que lo hay, seguro, siempre…ya pensaré en algo. Esto es solo una síntesis, eh, que no pretendo escribir una enciclopedia, faltaba más.
SEGUNDO: Queremos que se vistan “sexis” en casa. Y que salgan a la calle, aunque tengan que llevar sus currículos a la “Stándard Oil”, como si estuviesen en casa, no “sexis” si no más bien lo contrario y si le agregan ese rictus de odio que se les queda después de haber visto la taza del wáter, mejor. Mucho mejor.
TERCERO: Que no nos acosen con reproches justo en el momento en el que juega nuestro equipo favorito. Es de cajón, para apostar y no perder, que siempre que estamos subyugados por un jugadón que puede acabar en gol, en vez de ver de cerca las piernas que llevan el balón, nos sorprenden las piernas –bonitas, sí muy bonitas- de ellas, entre nosotros y la pantalla de la televisión. Y sus voces: “¡Desde mañana el baño lo limpias tú!”.
Y no les basta que le digamos “sí, sí”, instintivamente mientras manoteamos el aire sugiriéndoles que se aparten, o que inclinemos nuestras cabezas buscando un hueco, no. Ellas, brazos en jarra nos clavaran sus miradas para que las miremos a los ojos, para asegurarse que les prestamos verdadera atención. Es en ese preciso momento en el que escuchamos: “¡Gooooool!” . Y como no veíamos, no sabemos si es a favor o en contra. Ahí, ellas sí giran sus cabezas y miran. Y dejándonos como un estropajo nos dicen, yéndose satisfechas: “Después lo repiten en las noticias”. ¡Pero no es lo mismo! Esto está en directo. Y nos lo perdimos.
ANEXO AL PUNTO SEGUNDO: Sí, queremos que se vistan “sexis” cuando salen…con nosotros.
Por eso:
CUARTO: Que no nos pregunten cien veces: “¿Estoy bien así?”. Nunca vamos a coincidir. Ellas esperan a que les demos una respuesta desde un punto de vista femenino ¡pero si tuviésemos ese punto de vista tan pronunciado seríamos gays! Ellas están pensando en detalles que verán o presumen que verán otras congéneres, aparte de los hombres, pero por sobre todo la “competencia”. Y en eso no tenemos la más pálida idea.
Ellas realizan una carambola con sus pensamientos, más o menos así: piensan qué pensará fulana que piensa zutano que vino con mengana, cuando me mira el escote. Por ejemplo. Y hasta “qué piensa fulana…” la seguimos, luego, imposible. Porque a no confundirse, amigos: ellas piensan “en” nosotros, no lo piensan “como” nosotros. Y la diferencia es esta: los hombres exhibimos un “trofeo”, mientras que ellas imaginan una galería y en la galería el reflejo de sus siluetas en los cristales de los escaparates donde se exhiben trofeos, y comparan mentalmente las otras siluetas reflejadas y el brillo de los ojos de los hombres que buscan los escotes, sin dejar, ellas, de comparar otros escotes y criticar los “trofeos” exhibidos por marmotas como uno. ¿A qué es complicado? ¿A qué marea un poco? Yo tampoco sé cómo lo hacen, pero lo hacen.
QUINTO: Que estén siempre “disponibles”…¿Qué ya lo dije?...bueno, entonces…corrijo:
QUINTO: Que no nos pidan que hagamos orden y/o limpieza “como ellas”. Para nosotros lo que no se ve, no se ve. Por ejemplo, la parte de atrás de los libros en las estanterías. O la parte superior de los libros en los estantes más altos ¿quién mira ahí? Nadie. Salvo que saquemos uno no lo notamos. Y si tiene un poco de polvo, con soplar, asunto arreglado. Con las sábanas lo mismo ¿quién se da cuenta que no están bien tendidas? Ni siquiera uno al acostarse nota la diferencia, ¿no? Bueno, ellas sí. Aunque las arrugas estén de “nuestro” lado. Uno se entera que ellas lo saben cuando comienzan a tironear de un modo nervioso por debajo de la almohada, la nuestra. Y en el momento en el que empezábamos a quedarnos dormidos.
El baño ¡santuario si los hay! ¿Limpiarlo? Claro, por qué no. Alguna vez, por supuesto. Pero el remedio es peor que la enfermedad. Una cosa es que te digan: “¡Mañana el baño lo limpias tú!”, y otra, muy distinta: “¿Y el espejo? ¿No le has pasado el limpiacristales nuevo que compré? ¿Cómo que no sabes dónde está? Está ahí, junto a los productos de limpieza ¿Cómo que cuál es? ¿Eres tonto? ¡El que dice limpiacristales!”.
Ni habíamos mirado, la verdad.
“¿Y la taza del wáter?”. Ya estamos de nuevo. “¿Para qué tenemos ese trapo, con los guantes de goma..? ¡Ay! La bañera llena de pelos…”
-He pasado la fregona…-, alegamos tímidamente.
“¿La fregona? Pero si es que no has barrido antes (¡Ups! Había que barrer)…¿Le has echado desinfectante al agua, por lo menos?”. No, no, se lo echamos. Así que finalmente llega la eterna frase: “¡Para limpiar “así” mejor no hubieses hecho nada!”.
Exacto. Si de eso hablaba yo.
Pero entonces vienen otras tareas, puesto que en las anteriores demostramos nuestra estupenda inutilidad.
-El grifo pierde…a ver cuándo lo arreglas…
Ese “a ver” es ya.
Y nosotros: “¿Qué grifo?”. Ah, ése…
Una gotita de mierda que no molesta a nadie. Solo a ellas.
-Mira la marca que ha hecho en el costado del fregadero…-, dramatizan. Y lo hacen a las mil maravillas.
¿Qué “marca”? Uno la verdad que no ve nada. Pero seguro que está “marcado”. Si lo dice así.
A buscar la llave inglesa…y toda la caja de herramientas, porque nunca se sabe. Además, si no la montamos bien grande no estamos tranquilos. Ahí sacamos pecho, a lo macho, cuando empezamos a desparramar toda clase de artilugios metálicos. Y sucios. Entonces nos advierten:
-Después limpias todo eso, eh…y no apoyes esas “cosas” en la encimera, ponlas en el suelo…
Es que nos quedan lejos, si nos falta algo tenemos que estar agachándonos todo el tiempo. No, no lo entienden.
-…y pon un plástico debajo.
¿Y de dónde saco yo un plástico ahora? Pensamos mirando a todos lados, desorientados.
Y ellas saben que ya nos han puesto en aprietos. Creo que lo disfrutan. Entonces, sacudiendo la cabeza con fastidio, nos dan un hule todo dobladito que guardaban en un cajón de la cocina que no sabíamos que existía. El cajón. Ni el hule tampoco.
-Usa esto…
Sentimos que el tiempo se nos va, inútilmente. Podíamos haber estado haciendo nada, que es lo que mejor se nos da, aún con el eco de unos rezongos a nuestro alrededor. Y se nos seguirá yendo el tiempo, luego, reordenando el desorden que organizamos, dejando huellas de dedos por cantidad de sitios que serán pasto de futuras reclamaciones. ¡Vaya uno a saber qué productos usarán ellas para quitar esas marquitas en tan variadas superficies! Si cuando ya aprendimos que el embase de “etiqueta verde” servía para limpiar “única y exclusivamente, y con un chorrito así, ves…” el lavabo ¡Saz! Ya compraron otro de “etiqueta azul” y pico encorvado: “Este es igual que el de “etiqueta amarilla” que compré el mes pasado, y es diez céntimos más barato ¿sabes?..”. Ajá. “…y si le echas menos, así, dos gotitas, rinde lo mismo, ves…”. Ajá. “El de los muebles es este, ves que dice para madera…”. Ajá. “…no uses el de “etiqueta roja” porque le quita brillo, déjalo para los estantes, los de ahí arriba, de los libros…”. Ajá, así que “ahí” sí, ajá. Yo creo que intuyen que toda esa información que nos dan es gastar pólvora en chimangos. Es más, estoy convencido de que se lo repiten para ellas mismas, es una gimnasia mental. Es el modo en que mantienen ágil y lubricado el laberinto físico y virtual de sus cerebros. Esa inmensa autopista por donde circulan a altísima velocidad infinidad de vehículos cargados de notas de los niños, facturas nuestras, toneladas de comestibles, miríadas de productos de limpieza, sus precios, las caras de las cajeras de los supermercados, y la gotera del grifo, y la marca que dejó la gotera…y la taza del wáter…y el universo…
¿Cómo no les va doler la cabeza? Claro. A quién no. Bueno, a nosotros no.
Y eso parece ser el motivo, creo, ahora que lo pienso, de llegar tan agotadas al final del día….¡Justo cuando por fin las tenemos a mano!…¡disponibles! Solo faltaría que además estuviesen dispuestas, y eso ya sería la bomba.
Que sin lugar a dudas es lo que más queremos los hombres. De ellas.
Antes de nada, y para entrar de lleno en los puntos esenciales, los hombres queremos que ellas siempre estén disponibles. Ya me entienden, disponibles…Es una cosa primitiva, ya lo sé, pero es lo que hay. Todavía, miles de años después. Como ya lo describí más “largamente” en anteriores entradas: el que manda es “EL”. Con mayúsculas. Si nos quieren tener contentos tienen que darle de tanto en tanto el gusto. Más de tanto que “de tanto en tanto”. Por lo demás estamos para servirlas, siempre y cuando no juegue nuestro equipo favorito, eso es bastante sagrado. Ellas saben ¡y vaya si lo saben! Que para nosotros el sexo es lo primero. Y lo segundo, y lo tercero. Aunque a determinadas edades lo segundo ya es una tarea improbable. Y peligrosa. En fin, he aquí una breve enumeración de -esta vez sí- pretenciosa y secular fantasía masculina, una utopía…tras otra.
PRIMERO: Que no nos recriminen por mear fuera de taza del wáter. Les explico a las que no lo sabían: (ya sé que les da igual las razones, pero a lo mejor pillo a alguna distraída, y le hago un favor a un amigo, o no) Cuando nos levantamos se suele levantar también el mozo, está tenso, y tan atontado como su portador. Lo cual hace muy difícil direccionar con exactitud su desahogo. Y más aún contener la densidad de éste. ¿Han visto las regaderas de los parques? Tienen el grueso del fluido en un sentido bien definido. Visto de lejos es casi perfecto. Pero según nos acercamos vemos que de la boca de salida surge un rocío que nos acaba mojando los pies. Tal cual. En especial de mañana, estando medio dormidos. Y de noche, si estamos medio borrachos. Deberíamos limpiar, y lo haríamos si nos quedara tiempo entre mirarlo, saludarlo, sacudirlo, embolsarlo y desperezarnos aliviados. Como lo que cae al suelo lo pisamos sin darle mucha trascendencia, aunque esté húmedo y nosotros descalzos (siempre hay cierta humedad en el suelo del baño, no sé por qué). Luego posamos nuestras manazas en el lavabo para tratar de reconocernos en el espejo, nos restregamos los ojos, bostezamos o eructamos, o ambas cosas, nos rascamos el culo, nos picamos la nariz para quitar algún moco molesto y finalmente abrimos el grifo y nos lavamos las manos. Lo primero que pensamos es que tenemos que afeitarnos. Y esa obligación ya nos pone de mal humor.
Ya ven, mujeres, que lo nuestro no es fácil.
De los momentos posteriores a la mañana, o anteriores a la borrachera nocturna, no se me ha ocurrido ningún pretexto. Pero, tranquilas, que lo hay, seguro, siempre…ya pensaré en algo. Esto es solo una síntesis, eh, que no pretendo escribir una enciclopedia, faltaba más.
SEGUNDO: Queremos que se vistan “sexis” en casa. Y que salgan a la calle, aunque tengan que llevar sus currículos a la “Stándard Oil”, como si estuviesen en casa, no “sexis” si no más bien lo contrario y si le agregan ese rictus de odio que se les queda después de haber visto la taza del wáter, mejor. Mucho mejor.
TERCERO: Que no nos acosen con reproches justo en el momento en el que juega nuestro equipo favorito. Es de cajón, para apostar y no perder, que siempre que estamos subyugados por un jugadón que puede acabar en gol, en vez de ver de cerca las piernas que llevan el balón, nos sorprenden las piernas –bonitas, sí muy bonitas- de ellas, entre nosotros y la pantalla de la televisión. Y sus voces: “¡Desde mañana el baño lo limpias tú!”.
Y no les basta que le digamos “sí, sí”, instintivamente mientras manoteamos el aire sugiriéndoles que se aparten, o que inclinemos nuestras cabezas buscando un hueco, no. Ellas, brazos en jarra nos clavaran sus miradas para que las miremos a los ojos, para asegurarse que les prestamos verdadera atención. Es en ese preciso momento en el que escuchamos: “¡Gooooool!” . Y como no veíamos, no sabemos si es a favor o en contra. Ahí, ellas sí giran sus cabezas y miran. Y dejándonos como un estropajo nos dicen, yéndose satisfechas: “Después lo repiten en las noticias”. ¡Pero no es lo mismo! Esto está en directo. Y nos lo perdimos.
ANEXO AL PUNTO SEGUNDO: Sí, queremos que se vistan “sexis” cuando salen…con nosotros.
Por eso:
CUARTO: Que no nos pregunten cien veces: “¿Estoy bien así?”. Nunca vamos a coincidir. Ellas esperan a que les demos una respuesta desde un punto de vista femenino ¡pero si tuviésemos ese punto de vista tan pronunciado seríamos gays! Ellas están pensando en detalles que verán o presumen que verán otras congéneres, aparte de los hombres, pero por sobre todo la “competencia”. Y en eso no tenemos la más pálida idea.
Ellas realizan una carambola con sus pensamientos, más o menos así: piensan qué pensará fulana que piensa zutano que vino con mengana, cuando me mira el escote. Por ejemplo. Y hasta “qué piensa fulana…” la seguimos, luego, imposible. Porque a no confundirse, amigos: ellas piensan “en” nosotros, no lo piensan “como” nosotros. Y la diferencia es esta: los hombres exhibimos un “trofeo”, mientras que ellas imaginan una galería y en la galería el reflejo de sus siluetas en los cristales de los escaparates donde se exhiben trofeos, y comparan mentalmente las otras siluetas reflejadas y el brillo de los ojos de los hombres que buscan los escotes, sin dejar, ellas, de comparar otros escotes y criticar los “trofeos” exhibidos por marmotas como uno. ¿A qué es complicado? ¿A qué marea un poco? Yo tampoco sé cómo lo hacen, pero lo hacen.
QUINTO: Que estén siempre “disponibles”…¿Qué ya lo dije?...bueno, entonces…corrijo:
QUINTO: Que no nos pidan que hagamos orden y/o limpieza “como ellas”. Para nosotros lo que no se ve, no se ve. Por ejemplo, la parte de atrás de los libros en las estanterías. O la parte superior de los libros en los estantes más altos ¿quién mira ahí? Nadie. Salvo que saquemos uno no lo notamos. Y si tiene un poco de polvo, con soplar, asunto arreglado. Con las sábanas lo mismo ¿quién se da cuenta que no están bien tendidas? Ni siquiera uno al acostarse nota la diferencia, ¿no? Bueno, ellas sí. Aunque las arrugas estén de “nuestro” lado. Uno se entera que ellas lo saben cuando comienzan a tironear de un modo nervioso por debajo de la almohada, la nuestra. Y en el momento en el que empezábamos a quedarnos dormidos.
El baño ¡santuario si los hay! ¿Limpiarlo? Claro, por qué no. Alguna vez, por supuesto. Pero el remedio es peor que la enfermedad. Una cosa es que te digan: “¡Mañana el baño lo limpias tú!”, y otra, muy distinta: “¿Y el espejo? ¿No le has pasado el limpiacristales nuevo que compré? ¿Cómo que no sabes dónde está? Está ahí, junto a los productos de limpieza ¿Cómo que cuál es? ¿Eres tonto? ¡El que dice limpiacristales!”.
Ni habíamos mirado, la verdad.
“¿Y la taza del wáter?”. Ya estamos de nuevo. “¿Para qué tenemos ese trapo, con los guantes de goma..? ¡Ay! La bañera llena de pelos…”
-He pasado la fregona…-, alegamos tímidamente.
“¿La fregona? Pero si es que no has barrido antes (¡Ups! Había que barrer)…¿Le has echado desinfectante al agua, por lo menos?”. No, no, se lo echamos. Así que finalmente llega la eterna frase: “¡Para limpiar “así” mejor no hubieses hecho nada!”.
Exacto. Si de eso hablaba yo.
Pero entonces vienen otras tareas, puesto que en las anteriores demostramos nuestra estupenda inutilidad.
-El grifo pierde…a ver cuándo lo arreglas…
Ese “a ver” es ya.
Y nosotros: “¿Qué grifo?”. Ah, ése…
Una gotita de mierda que no molesta a nadie. Solo a ellas.
-Mira la marca que ha hecho en el costado del fregadero…-, dramatizan. Y lo hacen a las mil maravillas.
¿Qué “marca”? Uno la verdad que no ve nada. Pero seguro que está “marcado”. Si lo dice así.
A buscar la llave inglesa…y toda la caja de herramientas, porque nunca se sabe. Además, si no la montamos bien grande no estamos tranquilos. Ahí sacamos pecho, a lo macho, cuando empezamos a desparramar toda clase de artilugios metálicos. Y sucios. Entonces nos advierten:
-Después limpias todo eso, eh…y no apoyes esas “cosas” en la encimera, ponlas en el suelo…
Es que nos quedan lejos, si nos falta algo tenemos que estar agachándonos todo el tiempo. No, no lo entienden.
-…y pon un plástico debajo.
¿Y de dónde saco yo un plástico ahora? Pensamos mirando a todos lados, desorientados.
Y ellas saben que ya nos han puesto en aprietos. Creo que lo disfrutan. Entonces, sacudiendo la cabeza con fastidio, nos dan un hule todo dobladito que guardaban en un cajón de la cocina que no sabíamos que existía. El cajón. Ni el hule tampoco.
-Usa esto…
Sentimos que el tiempo se nos va, inútilmente. Podíamos haber estado haciendo nada, que es lo que mejor se nos da, aún con el eco de unos rezongos a nuestro alrededor. Y se nos seguirá yendo el tiempo, luego, reordenando el desorden que organizamos, dejando huellas de dedos por cantidad de sitios que serán pasto de futuras reclamaciones. ¡Vaya uno a saber qué productos usarán ellas para quitar esas marquitas en tan variadas superficies! Si cuando ya aprendimos que el embase de “etiqueta verde” servía para limpiar “única y exclusivamente, y con un chorrito así, ves…” el lavabo ¡Saz! Ya compraron otro de “etiqueta azul” y pico encorvado: “Este es igual que el de “etiqueta amarilla” que compré el mes pasado, y es diez céntimos más barato ¿sabes?..”. Ajá. “…y si le echas menos, así, dos gotitas, rinde lo mismo, ves…”. Ajá. “El de los muebles es este, ves que dice para madera…”. Ajá. “…no uses el de “etiqueta roja” porque le quita brillo, déjalo para los estantes, los de ahí arriba, de los libros…”. Ajá, así que “ahí” sí, ajá. Yo creo que intuyen que toda esa información que nos dan es gastar pólvora en chimangos. Es más, estoy convencido de que se lo repiten para ellas mismas, es una gimnasia mental. Es el modo en que mantienen ágil y lubricado el laberinto físico y virtual de sus cerebros. Esa inmensa autopista por donde circulan a altísima velocidad infinidad de vehículos cargados de notas de los niños, facturas nuestras, toneladas de comestibles, miríadas de productos de limpieza, sus precios, las caras de las cajeras de los supermercados, y la gotera del grifo, y la marca que dejó la gotera…y la taza del wáter…y el universo…
¿Cómo no les va doler la cabeza? Claro. A quién no. Bueno, a nosotros no.
Y eso parece ser el motivo, creo, ahora que lo pienso, de llegar tan agotadas al final del día….¡Justo cuando por fin las tenemos a mano!…¡disponibles! Solo faltaría que además estuviesen dispuestas, y eso ya sería la bomba.
Que sin lugar a dudas es lo que más queremos los hombres. De ellas.
jueves, 6 de octubre de 2011
LOS y LAS EX en FACEBOOK: DIALOGOS
-Me he quitado a todos los “amigos” del infeliz de mi facebook…me quedaron pocos pero para lo que me interesa saber de “ellos”…
-¿También a su primo Antonio? Es un chico tan bueno. Igual que el tío Gregorio…o María Pilar, la hija del cuñado…
-¡No! Que a ellos no. Antoñito es un amor, me llama siempre, sabes…y el Gregorio lo mismo ¡hasta se ofreció para cuidar a la niña!
-Entonces se van a enterar de todo…
-¿Quiénes?
-Y…pues todos…si los tienes tú, y a su vez los tienen los demás…
-¿Así?
-¡Claro!
-Bueno, pues los quito a todos y se acabó…
-¡Eh! A mí no, que soy tu hermana…
EL DILEMA: ¿Me creo un perfil nuevo con otro nombre? ¿Me paso a la clandestinidad? ¿Y si el otro/otra hace lo mismo? ¿Cómo me entero en lo qué anda?
-No escribo más y listo…desde ahora solo voy a leer, y a mirar ¿se darán cuenta si entro en sus muros?
-Creo que no, Carmen, pero para eso date de baja de tu página…
-Me parece un poco fuerte ¿no te parece? ¿Por qué “yo”? ¡No, no! Si quieren verme que lo hagan, allá “ellos” ¡Me voy a sacar unas fotos en pelotas y vas a ver cómo se van solitos!
-¿Irse? ¡Juá! No tienes ni idea, corazón, ¡Y a ver si no te quitan la custodia de la nena! No hagas locuras, quieres..
ERROR: Todo lo que uno cree que generará rechazo, seguro, genera morbo, ergo: audiencia; ergo: humillación; ergo: furia; ergo…
RASTREOS Y ARRASTRES
(Diálogo entre amigos en la oficina)
-¿Sabes que Fernando se separó?
-¡Qué me cuentas! Parecían una pareja tan sólida…
-No creas, yo la venía siguiendo a Norma en el Face…y en el chat ¡Y qué casualidad que siempre que estaba Felipe estaba ella!
-¿Qué Felipe?
-Felipe, ese alto que estaba en el casamiento de Manu…ahí ya los vi medio enrollados…
-Tú dices Manu, el que jugó el partido que perdimos seis a cero…
-Claro, hombre, que jugó de lateral izquierdo ¿te acuerdas? Lo único bueno era que metía miedo cuando iba al cruce…aunque no paraba a nadie…
-¡Ah! Sí, si ya me acuerdo…¿Y Norma lo dejó por ese tipo?
-Yo qué sé…pero entrase a la hora que entrase siempre estaban conectados los dos, me entiendes…
-O sea que la mujer de Manu…está libre…
-No, que te has confundido: te hablo de Norma, la tetona, a ver si con eso te guías mejor, y de Felipe, el larguirucho que parecía Gasol…
-Ah, Felipe…
-Sí, que sí, se llama Felipe y…¡Epa! ¿No me digas que te gusta Rocío?
-¿Quién?
-Vamos, “quién”, la mujer de Manu…seguro que has visto las fotos nuevas de la pelirroja…
-¿Entonces no está separada?
-¡Si se casaron el año pasado! Si se entera Manu ¡te mata!
-Todo lo que quieras, pero si cuelga “esas” fotos algo estará “buscando”, ¿no?
-¿Tú no sabes que las mujeres compiten entre ellas más que nosotros en el fútbol?
-Sí, sí, pero “ese” tanga...bueno, bueno…
(Diálogo entre amigas en la puerta de un ministerio)
-Juanca me ha vuelto a poner “me gusta”…cada cosa que cuelgo en el muro me pone algún comentario…cosas cortitas…o que le gusta ¡qué dulce!
-Está casado.
-Ya lo sé ¿Y?...además estuve mirando en sus álbumes de fotos y no he visto ni una de “ella”…quién sabe…
-Yo. Yo sé…lo que no sabía era que te gustase tanto…
-Es un tipo muy divertido ¡y tiene un cuerpazo!
-¡Ay, ay, Rosita!
-Qué, si es la verdad ¿a qué está bueno?
-Sí, pero está casado…
-Estará muy casado pero siempre me envía “recaditos”…yo también estaba casada y aquí me ves…
-Pero es diferente…los hombres no se “descasan” ¡hay que echarlos a patadas…como hice yo! Si es por ellos te puedes encontrar otra tipa en la cama como si nada, te terminas haciendo amiga, entonces trae otra, y luego otra…no les importa el color, la altura, el olor…recién cuando se cae de la cama por que ya no hay sitio, se entera que la ha cagado, y aún así, hay que agarrarlo entre todas ¡y a la puta calle!
-¡Ay, mira que eres exagerada! Mi ex se fue solo…y hasta me dejó todo, ni un grito, nada…es cierto que le dije que dónde lo pillara metiéndome los cuernos me iba a olvidar que soy policía y le iba meter un par de tiros entre las piernas para que se entere…pero nada más.
-Lo mismo le dije a José, pero una no es como “ellos”, y más cuando hay niños de por medio, sabes…eso sí, él sabe muy bien que el día que no me deposite la mensualidad le caigo con toda la comisaría…¡y se va a enterar!
ELLAS y ELLOS al acecho
-Estuve mirando a las “amigas” de Enrique…
-¿Y?
-Hay dos a las que les mande la solicitud de “amistad”…que de tipas buenas que “tiene” el hijo de puta…
-¡Ojo! No la vas a liar con Quique.
-¿Porqué liar? ¿Qué tiene de malo querer tener más “amigas” en el Face..? El le envío a una “amiga” mía y se terminaron enrollando…así que ahora yo voy a por “sus amigas”…hay una a la que ya le he echado el ojo…
-¿Así? ¿Quién? ¿La conozco?
-A una tal “Mariluz”…no sé si es el nombre verdadero, vi sus fotos, aunque tiene muy pocas…¿de qué te ríes?
-¿Una morena?
-¿Qué, la tienes tú también? Yo no la he visto…bueno así de pasada, no es que espíe tus contactos, sabes…
-Son fotos de una modelo filipina…
-¿Es filipina?
-No, macho, que “las fotos” son de una modelo filipina…la vi en internet…la “Mariluz” no es así, la conozco de la discoteca, y en lo único que se parece a la modelo es en el blanco de los ojos, y eso antes de medianoche, luego los tiene como los de las vampiras de las pelis…
-Bueno, por lo menos es mujer, ¿No?
-….
-¿No?
EL ARMARIO DE FACEBOOK
-¿Qué te apuestas a que Juan Fran es gay?
-¿Juan Fran? ¡Qué dices! Si se va a casar en diciembre, y vieras la que tienen montada en el pueblo de ella. Claro, los padres de la chica son dueños de casi todo, el párroco es su tío…
-No me has escuchado ¿qué te apuestas a que es gay?
-¿Y tú? ¿Acabas de oír lo que te he contado? Parece que no…
-¿Quieres pruebas? Escucha…escucha: ¿Has visto las fotos de sus álbumes de Facebook? ¿No? Si es que tú eres un renegado de internet…pues yo no, y me encanta el cotilleo: Ese tío está pidiendo a gritos que lo saquen del armario. No solo las fotos ¡los comentarios! Tú no has visto los vídeos que cuelga ¿y los enlaces?: Es gay
-Mira, no entiendo ni media palabra de lo que dices…pero es cierto que tiene una actitud, unos modos…
-¿Sabes cuántas “amigas” tiene en su página? Yo las conté: Doce. A cinco las conocemos del gimnasio, son gays. Dos son pareja. Las otras siete mujeres son, a saber: Su madre, por supuesto; su tía Camila; su hermana, Beatriz, claro; las primas: Ester y la otra no sé cómo se llama, además es parca como una mula; su “novia” y ¡Lady Gaga! Anda si no es gay…
-¿A Lady Gaga?
-Sí, bueno, el club de fans, a ella no, claro. ¿Sabes cuántos “amigos”, tíos, tiene? ¡Ciento treinta y seis! Y entre ellos el fan club de Enrique Iglesias, el de Sean Hayes, el de George Michael, el de Neil Patrick Harris…y a ti, y a mí, y a los chicos del gimnasio en pleno…
-Pobre la niña, va a ser un escándalo para ella si se enteran en el pueblo…
-¿Y Tú te crees que ella no sabe nada? También la he “investigado” en su Face, ayer, por que hasta ahora no quería darme la “amistad”…
-¡Eres un cotilla! ¡Eso no se hace! Está muy, pero que muy mal…bueno, y ya que lo has hecho ¿qué? Ahora no me dejes con la espina, cuenta…
-Están hechos el uno para el otro…
-¿Cómo?
-Es lo mismo pero al revés, eso sí, ella también tiene a Lady Gaga.
-¿También a su primo Antonio? Es un chico tan bueno. Igual que el tío Gregorio…o María Pilar, la hija del cuñado…
-¡No! Que a ellos no. Antoñito es un amor, me llama siempre, sabes…y el Gregorio lo mismo ¡hasta se ofreció para cuidar a la niña!
-Entonces se van a enterar de todo…
-¿Quiénes?
-Y…pues todos…si los tienes tú, y a su vez los tienen los demás…
-¿Así?
-¡Claro!
-Bueno, pues los quito a todos y se acabó…
-¡Eh! A mí no, que soy tu hermana…
EL DILEMA: ¿Me creo un perfil nuevo con otro nombre? ¿Me paso a la clandestinidad? ¿Y si el otro/otra hace lo mismo? ¿Cómo me entero en lo qué anda?
-No escribo más y listo…desde ahora solo voy a leer, y a mirar ¿se darán cuenta si entro en sus muros?
-Creo que no, Carmen, pero para eso date de baja de tu página…
-Me parece un poco fuerte ¿no te parece? ¿Por qué “yo”? ¡No, no! Si quieren verme que lo hagan, allá “ellos” ¡Me voy a sacar unas fotos en pelotas y vas a ver cómo se van solitos!
-¿Irse? ¡Juá! No tienes ni idea, corazón, ¡Y a ver si no te quitan la custodia de la nena! No hagas locuras, quieres..
ERROR: Todo lo que uno cree que generará rechazo, seguro, genera morbo, ergo: audiencia; ergo: humillación; ergo: furia; ergo…
RASTREOS Y ARRASTRES
(Diálogo entre amigos en la oficina)
-¿Sabes que Fernando se separó?
-¡Qué me cuentas! Parecían una pareja tan sólida…
-No creas, yo la venía siguiendo a Norma en el Face…y en el chat ¡Y qué casualidad que siempre que estaba Felipe estaba ella!
-¿Qué Felipe?
-Felipe, ese alto que estaba en el casamiento de Manu…ahí ya los vi medio enrollados…
-Tú dices Manu, el que jugó el partido que perdimos seis a cero…
-Claro, hombre, que jugó de lateral izquierdo ¿te acuerdas? Lo único bueno era que metía miedo cuando iba al cruce…aunque no paraba a nadie…
-¡Ah! Sí, si ya me acuerdo…¿Y Norma lo dejó por ese tipo?
-Yo qué sé…pero entrase a la hora que entrase siempre estaban conectados los dos, me entiendes…
-O sea que la mujer de Manu…está libre…
-No, que te has confundido: te hablo de Norma, la tetona, a ver si con eso te guías mejor, y de Felipe, el larguirucho que parecía Gasol…
-Ah, Felipe…
-Sí, que sí, se llama Felipe y…¡Epa! ¿No me digas que te gusta Rocío?
-¿Quién?
-Vamos, “quién”, la mujer de Manu…seguro que has visto las fotos nuevas de la pelirroja…
-¿Entonces no está separada?
-¡Si se casaron el año pasado! Si se entera Manu ¡te mata!
-Todo lo que quieras, pero si cuelga “esas” fotos algo estará “buscando”, ¿no?
-¿Tú no sabes que las mujeres compiten entre ellas más que nosotros en el fútbol?
-Sí, sí, pero “ese” tanga...bueno, bueno…
(Diálogo entre amigas en la puerta de un ministerio)
-Juanca me ha vuelto a poner “me gusta”…cada cosa que cuelgo en el muro me pone algún comentario…cosas cortitas…o que le gusta ¡qué dulce!
-Está casado.
-Ya lo sé ¿Y?...además estuve mirando en sus álbumes de fotos y no he visto ni una de “ella”…quién sabe…
-Yo. Yo sé…lo que no sabía era que te gustase tanto…
-Es un tipo muy divertido ¡y tiene un cuerpazo!
-¡Ay, ay, Rosita!
-Qué, si es la verdad ¿a qué está bueno?
-Sí, pero está casado…
-Estará muy casado pero siempre me envía “recaditos”…yo también estaba casada y aquí me ves…
-Pero es diferente…los hombres no se “descasan” ¡hay que echarlos a patadas…como hice yo! Si es por ellos te puedes encontrar otra tipa en la cama como si nada, te terminas haciendo amiga, entonces trae otra, y luego otra…no les importa el color, la altura, el olor…recién cuando se cae de la cama por que ya no hay sitio, se entera que la ha cagado, y aún así, hay que agarrarlo entre todas ¡y a la puta calle!
-¡Ay, mira que eres exagerada! Mi ex se fue solo…y hasta me dejó todo, ni un grito, nada…es cierto que le dije que dónde lo pillara metiéndome los cuernos me iba a olvidar que soy policía y le iba meter un par de tiros entre las piernas para que se entere…pero nada más.
-Lo mismo le dije a José, pero una no es como “ellos”, y más cuando hay niños de por medio, sabes…eso sí, él sabe muy bien que el día que no me deposite la mensualidad le caigo con toda la comisaría…¡y se va a enterar!
ELLAS y ELLOS al acecho
-Estuve mirando a las “amigas” de Enrique…
-¿Y?
-Hay dos a las que les mande la solicitud de “amistad”…que de tipas buenas que “tiene” el hijo de puta…
-¡Ojo! No la vas a liar con Quique.
-¿Porqué liar? ¿Qué tiene de malo querer tener más “amigas” en el Face..? El le envío a una “amiga” mía y se terminaron enrollando…así que ahora yo voy a por “sus amigas”…hay una a la que ya le he echado el ojo…
-¿Así? ¿Quién? ¿La conozco?
-A una tal “Mariluz”…no sé si es el nombre verdadero, vi sus fotos, aunque tiene muy pocas…¿de qué te ríes?
-¿Una morena?
-¿Qué, la tienes tú también? Yo no la he visto…bueno así de pasada, no es que espíe tus contactos, sabes…
-Son fotos de una modelo filipina…
-¿Es filipina?
-No, macho, que “las fotos” son de una modelo filipina…la vi en internet…la “Mariluz” no es así, la conozco de la discoteca, y en lo único que se parece a la modelo es en el blanco de los ojos, y eso antes de medianoche, luego los tiene como los de las vampiras de las pelis…
-Bueno, por lo menos es mujer, ¿No?
-….
-¿No?
EL ARMARIO DE FACEBOOK
-¿Qué te apuestas a que Juan Fran es gay?
-¿Juan Fran? ¡Qué dices! Si se va a casar en diciembre, y vieras la que tienen montada en el pueblo de ella. Claro, los padres de la chica son dueños de casi todo, el párroco es su tío…
-No me has escuchado ¿qué te apuestas a que es gay?
-¿Y tú? ¿Acabas de oír lo que te he contado? Parece que no…
-¿Quieres pruebas? Escucha…escucha: ¿Has visto las fotos de sus álbumes de Facebook? ¿No? Si es que tú eres un renegado de internet…pues yo no, y me encanta el cotilleo: Ese tío está pidiendo a gritos que lo saquen del armario. No solo las fotos ¡los comentarios! Tú no has visto los vídeos que cuelga ¿y los enlaces?: Es gay
-Mira, no entiendo ni media palabra de lo que dices…pero es cierto que tiene una actitud, unos modos…
-¿Sabes cuántas “amigas” tiene en su página? Yo las conté: Doce. A cinco las conocemos del gimnasio, son gays. Dos son pareja. Las otras siete mujeres son, a saber: Su madre, por supuesto; su tía Camila; su hermana, Beatriz, claro; las primas: Ester y la otra no sé cómo se llama, además es parca como una mula; su “novia” y ¡Lady Gaga! Anda si no es gay…
-¿A Lady Gaga?
-Sí, bueno, el club de fans, a ella no, claro. ¿Sabes cuántos “amigos”, tíos, tiene? ¡Ciento treinta y seis! Y entre ellos el fan club de Enrique Iglesias, el de Sean Hayes, el de George Michael, el de Neil Patrick Harris…y a ti, y a mí, y a los chicos del gimnasio en pleno…
-Pobre la niña, va a ser un escándalo para ella si se enteran en el pueblo…
-¿Y Tú te crees que ella no sabe nada? También la he “investigado” en su Face, ayer, por que hasta ahora no quería darme la “amistad”…
-¡Eres un cotilla! ¡Eso no se hace! Está muy, pero que muy mal…bueno, y ya que lo has hecho ¿qué? Ahora no me dejes con la espina, cuenta…
-Están hechos el uno para el otro…
-¿Cómo?
-Es lo mismo pero al revés, eso sí, ella también tiene a Lady Gaga.
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